¿Cómo no perder la motivación en tus proyectos?

 


 

Hola, es muy gratificante contar con tu audiencia y pasar unos minutos reflexionando sobre saber vivir, conviviendo con todas las emociones, sin decir que son malas, simplemente complementan tu ser, haciéndola única y diversa...

Pero, ¿no te ha pasado que hay días en los que quieres comerte el mundo, haciendo mucho, emprendiendo y motivándote? Suena grandioso y muy positivo que pase eso, porque así construyes esa vida que tanto sueñas.



Pero, ¿También te ha pasado que, al siguiente día o la semana, estás sin motivación, aburrida y sin ganas de continuar con la racha de ejercicios, el proyecto que planteaste, la lectura de un libro o con el idioma que quieres aprender?



Son varios los factores que están inmersos en que de un día para otro se desplomen los sueños, ilusiones y motivaciones. Entre ellos pueden ser:

- Falta de planificación.

- Desorganización

- Mal manejo de las situaciones cotidianas, entre otras. 

Por ahora se abordarán las dos más importantes: el mal manejo de las emociones y la falta de argumentos reales que hagan que cada día, trabajes arduamente para lograr avanzar rumbo a tu propósito de vida.



En el mal manejo de las emociones, pasa que hoy tengas una alta concentración de energía y te dispongas a gastarla porque creas que ya es hora de dejar de ser flojo. Otra situación puede ser porque algo externo a ti, te invite a salir de tu zona de confort y con tal de agradar o demostrar que también puedes, te motives a intentarlo. 

Todo esto, no es que sea malo, sino que pueden ser retos que te empujen a iniciar, pero no serán las motivaciones permanentes. Con el paso de los días, es normal que se vaya diluyendo la motivación y es el momento cuando entran los argumentos reales, traducido como objetivos, que harán no detenerte.

Aprender a manejar tus emociones, es que cuando el nivel de motivación se eleve, de la nada y te determines a empezar un proyecto; no comiences de manera alocada, tratando de consumir tu idealismo. Tampoco que, por encima de otros, te aventures a tus sueños; no escuchando consejos, analizando las posibilidades, pros y contras y cómo lo llevarás a cabo.

 Para esto te sugiero que cuando tengas tantas ganas de empezar algo, te sientes y te preguntes: ¿De dónde viene esta motivación? ¿Qué me empuja a iniciar con esto? ¿Cuáles serán los beneficios y si los resultados serán buenos, a corto, mediano y a largo plazo, para mi vida? ¿Esto que quiero hacer, viene dentro de mí y yo mismo/a me sentiré a gusto realizándolo o simplemente es por presión? ¿Estoy dispuesta a asumir los riegos?



Finalmente, trázate objetivos realistas. Pregúntate: ¿Por qué haré lo que pienso hacer? ¿Qué me moverá a hacer eso que haré? Esos objetivos deberán ser bien elaborados porque serán las dosis diarias de motivación que te empujen a dar lo mejor de ti en cada aspecto de tu vida. Plásmalas en un lugar visible para que sean tu recordatorio.


Al final del día, no hay que superar a nadie, no hay que agradar a nadie; sino superar nuestras propias expectativas, nuestras propias limitaciones y nuestro propio gigante que es la pereza, el miedo y desaliento.



Elena de White dice que no hay meta más elevada que la que uno mismo se pone, agrega: coloca toda tu energía en su cumplimiento, con el temor de Dios y Él vendrá a apoyarte y sostenerte, cuando la desilusión y desaliento lleguen.








                                       

Hola, soy José Luc y es un gusto contar con tu lectura.

Mi pasión por la escritura me llevó a iniciar con este proyecto, esperando que te sea de mucha utilidad y fortaleza para tu alma.

Soy estudiante universitario de la universidad estatal de Guatemala, en Centroamérica. De tal cuenta puedo decirte que un estudiante necesita motivación y fijarse metas para lograr cristalizar una vida de ensueño y para ello necesitas un  buen equipo, empezando por ti mismo y tus cualidades y por supuesto, Dios como el conductor de tu vida.

                            

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